Ninguno de los dos viene del sector veterinario. Son, sencillamente, dos personas con mascotas que han pasado por muchas salas de espera. Y en todas ellas encontraron lo mismo: profesionales volcados en su trabajo, con poco margen para además estar pendientes de un teléfono que no deja de sonar.
Vieron que, en la propia web de las clínicas, pedir cita seguía siendo un formulario que alguien tenía que revisar uno a uno. Y pensaron en algo mucho más sencillo: que una persona pudiera escribir por la noche pidiendo cita y no quedarse simplemente esperando hasta el día siguiente. Que cambiar o cancelar una cita fuera tan fácil como hablar con alguien. Que los nuevos clientes pudieran darse de alta junto con su mascota sin más trámite. Y que los recordatorios de vacunación se enviaran solos.
Ese es el propósito de VetAI: que la persona que hoy está pendiente del teléfono pueda, en cambio, dedicar ese tiempo a la consulta, a los animales o a lo que la clínica necesite en cada momento.